HIJOS DE LA CRISIS

Las consecuencias de  la crisis económica que azota a la economía mundial no solo es evidente en las tasas de desempleo, en los niños definitivamente también está dejando mella. Los niños son otras víctimas  más de la crisis,  sufridores de sus consecuencias y  observadores de las mismas  en su alrededor.

Los niños de países de economías desarrolladas no comprenden y son incapaces de comprender por qué antes si tenían un nivel de vida y ahora no. Las vacaciones, los juguetes, salir a comer o comprar chucherías son algunas de las cosas con las que han crecido y ahora de un plumazo han ido desapareciendo. Pero, estos son los afortunados a los que les afectan la crisis, porque hay otros muchos niños que no se explican por qué hoy no cenan, y por qué no hay luz en casa.

Los niños no solo experimentan la pobreza en forma diferente a los adultos, sino que ésta tiene también distintas formas y facetas. Los niños son más vulnerables a sus efectos, sus necesidades son más urgentes, y las consecuencias son de larga duración tanto en ellos como en la sociedad en su conjunto. La experiencia de pobreza en las primeras edades deja marcas indelebles que potencian el círculo vicioso de la pobreza.

Pero, ¿Qué entendemos por pobreza infantil?  los niños y las niñas que viven en la pobreza son aquellos que sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad de la sociedad”

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), unos 30 millones de niños viven en situación de pobreza en los 35 países más desarrollados económicamente del mundo, un numero alarmante de niños si nos hacemos eco de que los estadísticos utilizados para el estudio son de 2009, los más recientes, y con lo cual podemos decir que no está reflejado los peor de la crisis, es decir que ese número seguramente haya aumentado.

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El informe Report Card 10 concluye que al comparar el desempeño internacional, se demuestra que la pobreza infantil en los países industrializados no es inevitable pero sí susceptible a las políticas públicas, y que algunos Estados lo están haciendo mejor que otros en cuanto a medidas de protección para los niños más vulnerables, los datos insisten en que muchos niños siguen sufriendo carencias básicas en países que cuentan con medios suficientes.

Según el estudio, los Estados nórdicos y Países Bajos tienen las tasas más bajas de pobreza infantil relativa, en torno al 7 por ciento. Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido tienen tasas de entre un 10 y 15 por ciento, mientras que más del 20 por ciento de los niños de Rumanía y Estados Unidos viven en situación de pobreza relativa.

Sólo Dinamarca, Finlandia, Islandia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Chipre se encuentran entre los diez primeros países en ambos indicadores.

El Report Card 10 define al niño con privaciones como aquel que carece de dos o más ítems de primera necesidad incluidos en un listado de 14, tales como hacer tres comidas al día, disponer de un lugar tranquilo para hacer las tareas escolares, contar con libros educativos en casa o tener acceso a internet.

Las tasas más altas de privación se encuentran en Rumania, Bulgaria y Portugal (con más del 70 por ciento, el 50 por ciento y el 27 por ciento, respectivamente), aunque algunos países más ricos, como Francia e Italia, tienen tasas de privación superiores al 10 por ciento. Los países nórdicos tienen las menores tasas de privación entre niños, registrando todos ellos niveles inferiores al 3 por ciento.

El comunicado de UNICEF indica que las comparativas entre países con economías similares demuestran que las políticas públicas pueden tener un impacto significativo en las vidas de los niños. “Por ejemplo, Dinamarca y Suecia tienen tasas mucho más bajas de privación que Bélgica o Alemania, aunque los cuatro países tienen niveles similares de desarrollo económico y de ingresos per cápita”, indica el texto.

“El informe deja claro que algunos gobiernos lo están haciendo mucho mejor que otros al afrontar las privaciones de los niños”, ha señalado Alexander. “Los que mejor lo han hecho demuestran que es posible luchar contra la pobreza en el contexto financiero actual. En la otra cara de la moneda, fracasar en la protección de los niños frente a la crisis es uno de los errores más costosos que una sociedad puede cometer”, ha destacado.

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POBREZA MUNDIAL

Las consecuencias de  la crisis económica que azota a la economía mundial no solo es evidente en las tasas de desempleo, en los niños definitivamente también está dejando mella. Los niños son otras víctimas  más de la crisis,  sufridores de sus consecuencias y  observadores de las mismas  en su alrededor.

Los niños de países de economías desarrolladas no comprenden y son incapaces de comprender por qué antes si tenían un nivel de vida y ahora no. Las vacaciones, los juguetes, salir a comer o comprar chucherías son algunas de las cosas con las que han crecido y ahora de un plumazo han ido desapareciendo. Pero, estos son los afortunados a los que les afectan la crisis, porque hay otros muchos niños que no se explican por qué hoy no cenan, y por qué no hay luz en casa.

Los niños no solo experimentan la pobreza en forma diferente a los adultos, sino que ésta tiene también distintas formas y facetas. Los niños son más vulnerables a sus efectos, sus necesidades son más urgentes, y las consecuencias son de larga duración tanto en ellos como en la sociedad en su conjunto. La experiencia de pobreza en las primeras edades deja marcas indelebles que potencian el círculo vicioso de la pobreza.

Pero, ¿Qué entendemos por pobreza infantil?  los niños y las niñas que viven en la pobreza son aquellos que sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad de la sociedad”

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), unos 30 millones de niños viven en situación de pobreza en los 35 países más desarrollados económicamente del mundo, un numero alarmante de niños si nos hacemos eco de que los estadísticos utilizados para el estudio son de 2009, los más recientes, y con lo cual podemos decir que no está reflejado los peor de la crisis, es decir que ese número seguramente haya aumentado.

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            El informe Report Card 10 concluye que al comparar el desempeño internacional, se demuestra que la pobreza infantil en los países industrializados no es inevitable pero sí susceptible a las políticas públicas, y que algunos Estados lo están haciendo mejor que otros en cuanto a medidas de protección para los niños más vulnerables, los datos insisten en que muchos niños siguen sufriendo carencias básicas en países que cuentan con medios suficientes.

Según el estudio, los Estados nórdicos y Países Bajos tienen las tasas más bajas de pobreza infantil relativa, en torno al 7 por ciento. Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido tienen tasas de entre un 10 y 15 por ciento, mientras que más del 20 por ciento de los niños de Rumanía y Estados Unidos viven en situación de pobreza relativa.

            Sólo Dinamarca, Finlandia, Islandia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Chipre se encuentran entre los diez primeros países en ambos indicadores.

            El Report Card 10 define al niño con privaciones como aquel que carece de dos o más ítems de primera necesidad incluidos en un listado de 14, tales como hacer tres comidas al día, disponer de un lugar tranquilo para hacer las tareas escolares, contar con libros educativos en casa o tener acceso a internet.

            Las tasas más altas de privación se encuentran en Rumania, Bulgaria y Portugal (con más del 70 por ciento, el 50 por ciento y el 27 por ciento, respectivamente), aunque algunos países más ricos, como Francia e Italia, tienen tasas de privación superiores al 10 por ciento. Los países nórdicos tienen las menores tasas de privación entre niños, registrando todos ellos niveles inferiores al 3 por ciento.

            El comunicado de UNICEF indica que las comparativas entre países con economías similares demuestran que las políticas públicas pueden tener un impacto significativo en las vidas de los niños. “Por ejemplo, Dinamarca y Suecia tienen tasas mucho más bajas de privación que Bélgica o Alemania, aunque los cuatro países tienen niveles similares de desarrollo económico y de ingresos per cápita”, indica el texto.

            “El informe deja claro que algunos gobiernos lo están haciendo mucho mejor que otros al afrontar las privaciones de los niños”, ha señalado Alexander. “Los que mejor lo han hecho demuestran que es posible luchar contra la pobreza en el contexto financiero actual. En la otra cara de la moneda, fracasar en la protección de los niños frente a la crisis es uno de los errores más costosos que una sociedad puede cometer”, ha destacado.

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POBREZA MUNDIAL

Las consecuencias de  la crisis económica que azota a la economía mundial no solo es evidente en las tasas de desempleo, en los niños definitivamente también está dejando mella. Los niños son otras víctimas  más de la crisis,  sufridores de sus consecuencias y  observadores de las mismas  en su alrededor.

Los niños de países de economías desarrolladas no comprenden y son incapaces de comprender por qué antes si tenían un nivel de vida y ahora no. Las vacaciones, los juguetes, salir a comer o comprar chucherías son algunas de las cosas con las que han crecido y ahora de un plumazo han ido desapareciendo. Pero, estos son los afortunados a los que les afectan la crisis, porque hay otros muchos niños que no se explican por qué hoy no cenan, y por qué no hay luz en casa.

Los niños no solo experimentan la pobreza en forma diferente a los adultos, sino que ésta tiene también distintas formas y facetas. Los niños son más vulnerables a sus efectos, sus necesidades son más urgentes, y las consecuencias son de larga duración tanto en ellos como en la sociedad en su conjunto. La experiencia de pobreza en las primeras edades deja marcas indelebles que potencian el círculo vicioso de la pobreza.

Pero, ¿Qué entendemos por pobreza infantil?  los niños y las niñas que viven en la pobreza son aquellos que sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad de la sociedad”

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), unos 30 millones de niños viven en situación de pobreza en los 35 países más desarrollados económicamente del mundo, un numero alarmante de niños si nos hacemos eco de que los estadísticos utilizados para el estudio son de 2009, los más recientes, y con lo cual podemos decir que no está reflejado los peor de la crisis, es decir que ese número seguramente haya aumentado.

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            El informe Report Card 10 concluye que al comparar el desempeño internacional, se demuestra que la pobreza infantil en los países industrializados no es inevitable pero sí susceptible a las políticas públicas, y que algunos Estados lo están haciendo mejor que otros en cuanto a medidas de protección para los niños más vulnerables, los datos insisten en que muchos niños siguen sufriendo carencias básicas en países que cuentan con medios suficientes.

Según el estudio, los Estados nórdicos y Países Bajos tienen las tasas más bajas de pobreza infantil relativa, en torno al 7 por ciento. Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido tienen tasas de entre un 10 y 15 por ciento, mientras que más del 20 por ciento de los niños de Rumanía y Estados Unidos viven en situación de pobreza relativa.

            Sólo Dinamarca, Finlandia, Islandia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Chipre se encuentran entre los diez primeros países en ambos indicadores.

            El Report Card 10 define al niño con privaciones como aquel que carece de dos o más ítems de primera necesidad incluidos en un listado de 14, tales como hacer tres comidas al día, disponer de un lugar tranquilo para hacer las tareas escolares, contar con libros educativos en casa o tener acceso a internet.

            Las tasas más altas de privación se encuentran en Rumania, Bulgaria y Portugal (con más del 70 por ciento, el 50 por ciento y el 27 por ciento, respectivamente), aunque algunos países más ricos, como Francia e Italia, tienen tasas de privación superiores al 10 por ciento. Los países nórdicos tienen las menores tasas de privación entre niños, registrando todos ellos niveles inferiores al 3 por ciento.

            El comunicado de UNICEF indica que las comparativas entre países con economías similares demuestran que las políticas públicas pueden tener un impacto significativo en las vidas de los niños. “Por ejemplo, Dinamarca y Suecia tienen tasas mucho más bajas de privación que Bélgica o Alemania, aunque los cuatro países tienen niveles similares de desarrollo económico y de ingresos per cápita”, indica el texto.

            “El informe deja claro que algunos gobiernos lo están haciendo mucho mejor que otros al afrontar las privaciones de los niños”, ha señalado Alexander. “Los que mejor lo han hecho demuestran que es posible luchar contra la pobreza en el contexto financiero actual. En la otra cara de la moneda, fracasar en la protección de los niños frente a la crisis es uno de los errores más costosos que una sociedad puede cometer”, ha destacado.

 

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